En realidad, ningún domingo se merece ser tachado de cualquiera.
Estoy de éxamenes, así que no es especialmente bueno. No he estudiado una mierda, lo he intentado, o mejor dicho, he intendao intentarlo. Los trabalenguas nunca fueron lo mío, así que mejor lo dejo.
Me ha pasado algo curioso. Iba por la calle, a casa de una amiga concretamente, y he pasado por una casa, que tenía las ventanas abiertas. Sonaba una canción de los Spandau Ballet, communique, creo que se llama...no sé, me ha traído muchos recuerdos, de cuando era pequeña. A veces, me gusta acordarme de cuando era pequeña y feliz. Luego, me viene a la cabeza que tampoco éramos felices...solo llevábamos vendas en los ojos.
entonces, he recordado algo que escribí hace unas semanas,
Me cuesta improvisar una sonrisa
esta mañana.
En la calle unos chavales
juegan a ser Villa
y meter goles entre dos cartones
que les sirven de portería.
Personalmente la escena
me hace gracia
pero esta mañana,
me cuesta sonreír.
Ya lo he dicho.
Así que permanezco en la cama
con las manos detrás de mi cabeza.
Pienso,
luego,
enciendo un cigarro,
y miro al techo.
Estoy jodida
y no hace falta ser Einstein
para darse cuenta.
Pero yo me lo digo,
no vaya a ser que se me olvide
y me sienta feliz
para variar
No pienso levantarme
, hasta estar radiante de felicidad ficticia...
Hay que tirar pa´lante
dice una revista de esas de autoayuda, creo
Menos mal que no las leo,
ensucian mi vista.
Uno de los chavales
ha marcado un gol.
Y está vez,
sólo está,
y de forma excepcional,
me contagia su alegría.
Me he reído, de buena mañana.
Bueno son las dos del mediodía
pero la mañana
me empieza a parecer buena.
Ya salgo,
ya puedo.
Ahora, por primera vez en años
no envidio a los chiquillos
Quizá, solo quizá
es
porque hace tiempo
me di cuenta
de que los niños
no son felices cuando juegan.
Juegan a ser felices...
Pero ellos
Aún no lo saben.