
Ya he llenado dos maletas (de esas grandes y con ruedas) y todavía no sé en qué parte del maletero voy a poder meter la guitarra, o el ordenador (el portátil), que aunque me vaya lejos, me temo que el proyecto de fin de carrera, que de calle me lleva, también parece vestirse de vacaciones. Sin embargo, lo que más me preocupa es dónde llevarme las despedidas, las de Laura, por ejemplo, que todavía le quedan muchas cosas que contarme y eso que la mayoría de las veces yo le encuentro las apariencias sólo con la mirada y, entonces, ella calla para mantenerse el tipo. O las de Esther (la que mantiene el peso de su h y el de la mía, por supuesto…) que volvió el sábado de Praga y aun no me ha contado si zezé ya es su mejor amigo, porque a veces, aunque sólo sea un libro…
Lo que peor me sabe es la cara que se le va a poner a Alexis cuando vea que igual, ni nosotros cabemos en el coche…y eso que le saco más partido yo, a mis cuatro ruedas, que cualquiera de esos pilotos de la formula 1, y que me perdonen los patrocinadores, claro.
Supongo que aun siento que el verano sólo es verano si a mí me huele a mareny, y Carmina vuelve del curro y me dice que piensa mandar a sus jefes a tomar por culo, aunque luego nunca lo haga. Y si Ana se vuelve a enamorar (aunque a ella los enamoramientos le duren lo que tardo yo en escribir un verso) de un moreno uniformado, y luego se le rían las heridas cuando me lo cuente. Y de las demás, aun no sé, porque no las he visto, pero de guapas seguirán luciéndose las vacaciones, que eso es algo, que, todavía, no me he atrevido nunca a poner en duda.
Pero lo que realmente me apetece es llegar al apartamento y comerme a mi hermana en un abrazo, porque sé que ha llorado más en estas últimas semanas que en los 23 años que la conozco. Y él aun la quiere, pero como ella dice, a veces eso no es suficiente y luego suspira y me cuenta que nadie va a ser feliz por ella…y yo la creo. Así que por besos míos que no le falten y luego la regañaré, porque cada vez está más delgada y aun me fascina imaginar cómo caben 24 años de triunfos, y unos cuantos segundos de derrota, en un cuerpecito tan pequeño.
El caso de lo que cuento, si es que el lío de palabras con el que siempre acabo entre manos me lo permite, es que me voy, como a mi me gusta decirlo, de veraneo, con más pareos que trajes de noche, porque es que a mi lo que me gusta en verano es oler a playa. Me dejo muchas cosas aquí y cuando regreso, pues siempre me cuesta volverles a encontrar un hueco…
Me despido hasta septiembre, aunque luego siempre encuentre un ratillo para pasarme por estos lares y mandarles a todos un saludo y un abrazo. Porque a ustedes, a veces, también les echo de menos y eso que de tipa dura me luzco un rato, pero ya saben…
…
Además, ayer mientras Alexis dormía y yo no podía hacer otra cosa sino mirarle, pensé que;
después de varias semanas de reto con los versos,
una acaba encontrando la poesía
en los sueños
de otros…
Un abrazo





