
entender que ésta también podría ser tu historia.
tipos indecentes que cruzan miradas
en un circo de aceras y pasos para peatones.
sabina ya sabía lo nuestro...
anochecernos por las mañanas por si luego se nos hace tarde
y algún puño golea sobre la misma barra
que un día nos dio la razón.
pedir perdón con la boca cerrada
mientras alguien derrama su vida sobre un piano.
es ese cúmulo de casualidades que hacen
que el niño guapo que se sentaba a tu lado en clase
también llore por las noches.
es el refugio del soñador que se quedó sin sueños,
del cuentacuentos que no supo coser el hilo en la trama
y siguió esperando...
es el sentir que llevas toda la vida intentando parecerte a ti mismo
y vas muriendo en el intento.
yo que sé,
los dioses también se drogan.
ahora es cuando me da por pensar
que pude ganarme las alas
y no quise volar
y tal vez sólo sea,
solo eso.
entender que elegancia y arrogancia se confundan
en esa media sonrisa de delante del espejo,
porque a veces el alter ego de tu lado izquierdo
es el derecho
y se complica la cosa.
odiar, de corazón (que también se puede)
a esa gente en peligro de extinción
que todavía cumple sus promesas.
sobrevivir a la certeza del sufro
luego existo.
cambiar convicciones por cojones
y ni por esas.
resucitar porque ya han pasado más de tres días
y la venganza no perdona.
juré no volver a hablar de poesía en una poesía
y he vuelto a hacerlo.
porque yo también tuve el sueño
de un mundo sin sin embargos
y sin embargo...


