sábado, septiembre 27, 2008

suspiros y malabares

parece que la ciudad suena a calderilla en el bolsillo
y sucede en un vagón de metro
que los sueños de los pasajeros
deciden bajarse juntos en la siguiente parada.

la esperanza de vida es inversamente proporcional
a las ganas de arriesgarlo todo
y,
entonces,
las mañanas empiezan a saber a ultimátum y resaca,
y el mínimo parpadeo puede salvarte la vida.

lo sé porque nadie me lo dijo.

el delirio escupe los mismos poemas de siempre
delante del mismo espejo,
mientras las sirenas de las ambulancias se mezclan
con la nostalgia del desayuno
y los gritos de guerra.

el instinto duerme en posición fetal
sobre las cuerdas rotas de una guitarra
acústica
azul marino
que desafina según qué dedos.

la esperanza muestra tendencias suicidas

y las flores nacen cautivas
entre las rejas del único jardín

al que nunca
seremos

invitados.

1 comentarios:

gsus dijo...

ester, por la puerta
grande,

va ha ser una antólogia preciosa,
vas a tener las mejores compañeras
de viaje que jamás hubieses soñado.


bsazo,
me alegro un wbo.