
sería tan fácil como imaginárselo:
dos universos paralelos apoyando la cabeza en la misma barra
del mismo bar
y ninguno tiene sueño.
cuatro mil personas follando a la vez,
repartidas en distintos continentes.
doscientas se corren al mismo tiempo
tres gritan.
dos mujeres de mediana edad
que se arremangan el vestido
para mojarse los pies en un mar que se las da de mediterraneo
a novecientos kilometros de distancia
entre orillas.
un niño en un parque de atracciones
que deja escapar un globo rojo
que aterriza en el tejado verde
de una señora que nunca pudo tener un hijo
pero siempre quiso.
la misma palabra en la punta de distintas lenguas
esperando su turno.
dos personas que nacieron a la misma hora
del mismo día
del mismo año
sentadas en asientos contiguos de un autobús de línea.
cincuenta personas que, sin ponerse de acuerdo,
decidieron dar el primer paso
una tarde de noviembre de 1984
con un chicle entre los dientes
sabor a menta.
diez millones de egos llorando los mismos fracasos
sobre distintos hombros.
tu novela favorita sobre la mesita de noche de cientos de soñadores
que nunca se verán las caras.
una única idea en un número incalculable de suspiros
que, todavía,
no se han dejado escuchar.
créeme
alguien está leyendo este poema
y no eres tú
(a él también se le ha escapado una sonrisa)
son sólo,
vidas que se cruzan en la avenida principal
de una ciudad llamada mundo
y se conocen
si haberse visto.


