martes, octubre 20, 2009

Dilaciones en versión extendida

[...]


puede que lo que realmente me dé miedo
sea no encontrar las palabras adecuadas
para empezar el próximo poema.

o no saber acentuar el tiempo verbal
que sugiere que el futuro imperfecto de mis pisadas
es una forma alocada de pasado nostálgico
con un poco de blues
y dos hielos.

supongo que lo que sucede es que últimamente
ya no sucede nada.

decir que me lanzo a la vida impulsada
por este vacío en el estómago
que se va haciendo grande por cada silencio
que te callas
es sólo una metáfora más
que nada tiene que ver con el pie de la letra
o las huellas del pasado.

puede que sólo sea una poeta malhablada
que aprendió un par de trucos de más
en otra estrofa de otra canción
y que ahora canta por las mañanas
porque por las noches
el murmullo de las farolas
no juega limpio.

o puede que no sea eso, si no todo lo contrario.

tener vocación de rutina es una enfermedad
que no aparece en los manuales.
ese terrible encontronazo entre el personaje que deberías ser
y la persona en la que te has convertido.
un cúmulo de casualidades que no hacen sino poner
un poquito más de leña
a esta historia no apta para mayores.

el país de nunca jamás en versión extendida.

la realidad es un montaje de los espejos
y se debe soñar con los ojos abiertos
porque apartar la mirada
joder,
es cosa de cobardes y marionetas.

una canallada más de los tiempos que corren.

por eso, puede que me dé miedo
no encontrar las palabras
o las maneras
de pintar este cuento con los tonos
exactos
y que todo se convierta
en un juego oportunista
que sólo busque acaparar,
la portada de este pseudointelecto
que me va pisando los talones
a cada verso.

a cada intento.

mírame,
vuelvo a ser el mismo folio en blanco de siempre
sólo que, esta vez, ya noto como las esquinas
están empezado

a arrugarse.